sábado, 23 de junio de 2018

La fiebre celeste

Local comercial en la calle San José, el viernes, una hora antes del partido de
 Uruguay & Arabia Saudita. Montevideo. Junio, Montevideo, 2018. 

jueves, 21 de junio de 2018

Otra vez David


Explanada de la Intendencia, ayer, durante el partido de Uruguay y Arabia Saudita, que se vio en la pantalla de IMPO. 2018.




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miércoles, 20 de junio de 2018

¡Uruguay nomá!



Festejo del gol de Uruguay ante Arabia Saudita, en el segundo partido de la selección en el Mundial Rusia 2018. Pantalla de IMPO, Explanada de la Intendencia. Montevideo, 2018.


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martes, 19 de junio de 2018

No me vengas con que soy un viejo


“… A veces, la Abuela viene a verme en sueños.
Yo camino al borde de un río y ella es un pez
que me acompaña deslizándose,
suave, suave, por las aguas...”

Eduardo Galeano
De “El libro de los abrazos”


Hogar  de Ancianos, en el Día de los Abuelos. Montevideo. Junio, 2017. 


Algunos viejos luchan por estar activos, por no sentirse tan viejos a pesar de la apariencia, de la edad, de las nanas; porque los tengan en cuenta, porque respetan sus palabras, sus opiniones, sus deseos, sus derechos, porque los visiten, porque se acuerden de ellos, porque alguien les mande un mensaje o los llame para un cómo estás, mientras en el imaginario social sigue pesando la idea de que el viejo es una persona descartable, una molestia, alguien que no sirve para nada. Entonces te apronto tus cosas, te armo un bolso y te mando al hogar con el resto de esos ancianos, que te entienden porque están como vos, inútil y arrugado y gaga y desmemoriado, aunque cada cinco años vayas de bastón a votar, porque para eso no sos un viejo.

Años atrás, en otras épocas, en otras infancias, había tiempo para visitar a la familia, a los padres, a los tíos, a los primos, a los abuelos, decía alguien en un charla, hace meses, sobre las cuestiones de la vida y la vejez. Se  armaban grandes reuniones y buenos banquetes.  Se conversaba, se intercambiaban ideas, sentimientos, impresiones. Los adultos se miraban a la cara y los niños formaban parte del encuentro. Los viejos eran mirados y apreciados, dijo una señora con años de experiencia. Ahora cada cual mira su pantalla móvil. Y son muchos los viejos que quedaron en el tiempo, y por fuera de tanta tecnología. Entonces ese contacto no sólo se perdió, siguió esa mujer, sino que tenemos una urgencia inventada, y es que vivimos apurados y no nos hacemos tiempo para mirar al otro y abrazar a los que queremos”. Y las nanas y la soledad y esa sensación de sentirse viejo y más viejo, a algunos los va comiendo. Pero, el secreto de cómo llegar a determina edad, de cómo sentirse bien, está en cada uno, porfió esa mujer sabia, a pesar de que no hay una receta perfecta, ni una fórmula exacta ni una barita mágica. Todo está en uno. En cada uno.



Abuelo:
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jueves, 14 de junio de 2018

La fiebre celeste


Al David lo vistieron de celeste. Y por eso ha sido el David más fotografiado. Hace meses, cada dos cuadras, tres o cuatro por la avenida principal y otras tantas de la ciudad, varios puestos ofrecen sobrecitos a un precio único (veinticinco) con figuritas para llenar el álbum del Mundial. Por la calle ya son varios lo que llevan en la espalda el pabellón nacional y en su cabeza algún sombrero celeste con esa onda carnavalesca. Hasta algún caniche viste también de celeste. En algunos locales comerciales, adornados con globos y banderas en las vidrieras –cuando no aparecen Suárez o Cavani con una sonrisa que no es celeste pero blanca como Kolynos– suena Jaime Roos con "vamo arriba la celeste", y en las gondolas muchas marcas ofrecen alfajores de Uruguay, ricarditos celestes, o monedas de chocolate con cada uno de los once del equipo. En la calle muchos autos y uber y taxis llevan la banderita en el techo. La pared central del shopping que es terminal tiene escrito con letras grandes y celestes y entre signos de exclamación “Uruguay Nomá”. Muchos niños van por las calles con la bandera en la mano cuando no les cuelga de la mochila; jóvenes y no tan jóvenes y jovatos cambian sus clásicas bufandas a rayas por la celeste de Uruguay cuando ellas, algunas mujeres, lucen  sus uñas largas de celeste e incluso, algún flaco, agrega palabras a su vocabulario que no suele usar para hablar en términos del Maestro cuando se trata de analizar procesos. Los restaurantes y boliches se aprontan para buenos desayunos con individuales celestes y más globos y guirnaldas. Los canales compiten por trasmitir lo mejor de la previa con los comentaristas deportivos que de a ratos creen saber más que el Maestro que lleva años en esto. Los vendedores ambulantes ofrecen llaveros con el nombre del paisito y de Tabárez y el capitán Godín y de Muslerita, como le dicen las viejas, o del nueve que muerde, porque Forlán y Lugano ya son de otra era. En el aire se respira otra cosa: La esperanza de llegar, al menos, a cuartos de final como en Sudáfrica, la fe en el Maestro y la ilusión en Rusia 2018 que recién comienza. Y todo es una fiesta.


Explanada de la Intendencia. Montevideo. Junio, 2018.