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domingo, 10 de marzo de 2019

El entroido de la fariña

Las campanas anuncian el entroido. Las docenas que cuelgan de diez, once, doce, cinturas masculinas, pero también de niños y niñas. Alcanza con que esos cuerpos que visten trajes, rojo y amarillo, y pañuelos de muchos colores en la espalda, se muevan apenas para que las campanillas suenen al compás y al unísono. Son los volantes, el personaje de ese entroido tradicional que reúne a los poquísimos pueblerinos que habitan Santiago da Riba en Chantada, Lugo. Y por eso a cualquier que los visita lo hacen sentir como en familia.  Al volante, lo escuda el peliqueiro o maragato. El personaje malvado y peligroso por la vara que usa para defenderlo, y asusta de cerca con la máscara de piel que esconce su rostro y a primera vista o de muy cerca impresiona como un monstruo de ficción.

Después de saltar y correr y girar y hacer resonar las campanas, los volantes salen del escenario, en fila y rumbo al pueblo en busca de los otros. Los que se visten con ropajes diferentes pero más comunes, y hasta en paños menores, según la teatralización que satiriza el trabajo y el oficio de los chantadinos, el quehacer cotidiano, las costumbres. Ahí es cuando se desparraman risas que se hacen carcajadas por la broma, la burla que se adueña de todo carnaval y que Chantada cierra con la fariña (harina) encima de todo cuerpo que no se aleja del escenario. Y es que más allá de ese espacio, uno no tiene por donde salir corriendo. El terreno es reducido, entonces no hay cómo zafar de la fariña. Y otra vez, el entroito vomita risas.









Carnaval de Santiago da Riba, Chantada. Lugo, Galicia.
 España. Marzo, 2019.

jueves, 28 de febrero de 2019

miércoles, 27 de febrero de 2019

El entroito, la fiesta popular


“Los Cigarrones” atacan con látigo a los distraídos. Es parte de la fiesta. Aunque a veces sale un latigazo sin querer ellos que se les vaya la mano (quiere pensar uno) pero el látigo da duro y fuerte. Así que hay que andar a cuatro ojos y esquivándolos cuando la manada de cigarrones se acerca, la mayoría de las veces en fila india. Corren por las calles de piedra, de un lado a otro, con esos trajes que suenan fuertes por el cinturón del que les cuelgan chocas o cencerros de metal y por eso se los escucha de lejos y aturden cuando pasan cerca. Es el personaje típico de Verín, una localidad de unos quince mil habitantes que está en la Comarca del Valle de Monterre de Ourense, donde el entroido –el Carnaval– dura casi un mes. Los orensanos, en todos los pueblos o aldeas de la provincia, se disfraza (de lo que sea) para ser parte de la fiesta popular. Cada zona tiene su personaje, pero en esas hasta da ternura ver a la familia completa: El papá es el príncipe, la mamá la princesa y los hijos –la nena y el varón– los principitos. Entonces uno que viene de otras tierras y jamás en su vida se metió adentro de un disfraz, se sorprende con esa tradición en que hasta los más viejitos se 'prenden' con disfraces, algunos colorinches, super originales o los típicos tradicionales de esos personajes que han dado la vuelta al mundo (Spiderman, el Hombre Araña, Caperucita Roja, Las Brujas, los piratas, etc.), mientras algunas mujeres orgullosas, hacen la instantánea en el celular o la cámara, del Cigarrón que es su marido en realidad, y hacen esta celebración de la que no se conocen orígenes, pero dicen que sus raíces están en ritos agrícolas y ganaderos prerromanos de purificación, y es la gran fiesta que muchos esperan el año entero, ni bien terminó el reciente entroito.






Cigarrones en el Carnaval de Ourense. Galicia, España. Febrero, 2019. 

martes, 26 de febrero de 2019

Danza india


Grupo de Folk Milon Mela.
Festival de Oriente.
Barrio Garibaldi de Milán, Italia. Febrero, 2019.







sábado, 23 de febrero de 2019

Los sabios hindúes


Antes de pisar terreno disfrazado de indio (porque es en Milán en realidad) y oler a India, una mujer de sonrisa ancha, te marca para el resto del día. Primero la reverencia con el cuerpo que es la bienvenida, después el sello entre ceja y ceja: El punto rojo. El Tercer Ojo. Ese símbolo que místicamente llaman agñá-chakra y para los hindúes es el sexto chakra, el lugar de la sabiduría.



Festival del Oriente en el barrio Garibaldi, Milán. Italia. Febrero, 2019.



En ese galpón inmenso, el Festival dell’ Oriente te lleva a sentir que por esas horas, las que llevas ahí adentro, que estás en el continente asiático sumergido en esa cultura exótica y tan distante (y diferente) del modernísimo centro comercial, de cristales azules que reflejan media urbe del Milano Garibaldi y está solamente a unos pasos, y nada tiene que ver con la India: Su cultura, sus vestimentas, sus expresiones, las formas de moverse y andar, sus comidas, sus costumbres, sus bailes y sus danzas, su religión y su espíritu, que aunque quiera, no zafa de las exigencias de la era global en que todo, absolutamente todo (hasta el espíritu de los chamanes) queda a la orden del mercado y el comercio. Y ni Buda se salva.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Se desnudan al viento


Está gris.
Llueve.
Se acerca el invierno
con esos primeros fríos perversos
que hasta los árboles, algunos no más,
se desarropan de su vestimenta
esas hojas rojas y naranjas y amarillas del otoño
Y es que así se aprontan, pareciendo más débiles
y, sin embargo, algo quieren decir,
entre figuras y formas,
se desnudan al viento
y se hacen libres.
Como pájaro volando.


Av. Ramón Ferreiro, Lugo. Galicia. España. Noviembre, 2018. 

miércoles, 31 de octubre de 2018

domingo, 7 de octubre de 2018

Los fuegos de Froilán


Vista de los fuegos artificiales desde la Rúa Xoan Pérez Rico, en la segunda noche de la 
Fiesta de San Froilán. Lugo, Galicia. España. Octubre, 2018. 

viernes, 5 de octubre de 2018

Los luguenses "de patrón"

En la rotonda donde hay una fuente de agua que nunca larga chorros y donde intersectan las avenidas Madrid, Ramón Ferreiro y las calles Laxeiro, San Roque y Erín, un cartel con forma de arco y luces de varios colores da la bienvenida a la Fiesta de San Froilán. Desde ahí hacia la parte histórica de la ciudad, donde está la muralla romana, la Praza Mayor, la catedral y cientos de bares y boliches (con el mismo estilo colonial y barroco que Santiago, la capital de Galicia, por calles angostísimas por las que vas caminando y por momentos no sabes a dónde te lleva o a dónde vas a salir), y hacia los lados laterales, todo es una fiesta.

En la avenida Rodríguez Morelo, por las tres cuadras que te llevan al Parque Rosalía de Castro, de un lado habitantes y emigrantes sacan partido de la fiesta para vender desde churros, garrapiñada, ropa, llaveros, adornos, lámparas, inciensos, accesorios para celulares, artesanías –como la Feria del Parque Rodó o la de Villa Biarritz– a precios, en su mayoría, que se prestan a cualquier bolsillo. Del otro lado, muchos intentan seducir a los visitantes y ciudadanos a llevarse un premio con la lotería. Pagás un euro y tiras a embocar la flecha en el medio del círculo o la pelota en la boca grande de algún Minions. Si la metes o estás bien de puntería, te llevas un premio que puede ser un juguete para tu hijo o algo útil para el hogar. En esas los niños se divierten con varios desafíos para llevarse más de un macaco a un peluche.  O en los autitos que chocan, o girando en una caselita con caballos, o dando vueltas en una moto que persigue a otra y a otra, o en la pista de autos que es un ocho encima de otro ocho y hace que a uno se le pierde la vista cuando quiere seguir la ruta.

Muchos afrodescendientes emigrantes –tintos re tintos– que hablan en un español dificultoso, aprovechan la volada para sacar unos euros con monos de peluches, medias que venden de a tres pares, artesanías en madera o lo que puedan. Y feriantes gallegos de otras ciudades sacan provecho también del san patrono para vender sus productos. María Carmen viaja desde Ourense, esa ciudad situada al sureste de Galicia que es atravesada por el Río Miño (el mismo que bordea a Lugo), el más largo de Galicia.

Se coloca en un estand para exhibir el proyecto de licores artesanales que emprendió con su socia hace diez años, al principio como un hobby, para el disfrute en las reuniones familiares y amigo, pero ahora ya para un público generoso que lleva diez años comprando. Ya diez años, se percata, y es pura sonrisa. Es que luego de participar en la competencia de licores caseros que se celebra cada año en el Festival de Historia de Ribadavia (en Ourense), donde ganaron varios premios, los licores están obligados, a esa altura, a producirse en buenas cantidades y llegar a cuantos paladares se animaran a desafiarlos. Ellas recopilan recetas populares, de mucha tradición, como el licor de café y el de hierbas, y otras menos conocidas y más originales (y hasta innovadoras) como el licor de hoja de higuera, de canela, de cilantro o la crema de ajo. Con un proceso puramente artesanal e ingredientes naturales, lograron un resultado que, según la degustación de amigos y familiares, podría tener un alto grado de aceptación en el mercado.

Y mientras muchos luguenses van de bar en bar, de copas o de cañas, que en realidad, no es la caña uruguaya sino el chop de cerveza, los de sombrero y mocasín ellos, de vestido y taco ellas, en su mayoría, almuerzan en cualquiera de los paquetes restaurant siguiendo la tradición de comer ese pulpo, que duele entre diez y doce euros la porción de unos 250 gramos. Cuatro veces más caro que el en el San Froilán de 2017, según La Voz de Galicia. Pero al pulpo hay con qué darle como sea, dicen algunos cuando Carmen (no la de los licores), la de la pulpería Manolo de Marce, sobre la Praza da Soidade, da un paso atrás para evitar que el gigante de muchos brazos y movimientos cuando lo saca del agua hirviendo, no la ensucie. Lo de Marce explota de encaprichados por un pulpos y mariscos, cuando en un rincón de esas calles de piedra donde el que no conoce se pierde fácilmente, un mexicano, un chileno y un montevideano toman cañas y tintos sobre un barril. El flaco, el más flaco que tiene acento montevideano, es artesano y también viajó para sacarle el jugo al santo, patrono de esta ciudad tan pequeña donde dos montevideanos se cruzan y se mezclan con los porteños, los chilenos, los mexicanos, los japoneses, los ingleses y los daneses. Y los gallegos con todos juntos. Entonces la multiculturalidad fluye en esas que los jóvenes se preparan para una noche musical (todos los días hay espectáculos gratis), las iglesias no dan abasto de turistas, Lugo explota (esto recién comienza) en las fiestas del otoño más famosas de Galicia, y San Froilán agradece. Y la fuente suelta, ahora sí, chorros bien fuertes.


Pulpería Manolo de Marce, sobre la Praza da Soidade, en pleno centro 
histórico de Lugo, Galicia en la Fiesta de San Froilán. 
España. Octubre, 2018.



jueves, 5 de julio de 2018

Celeste, regalame un sol

David sigue con la camiseta bien puesta como tantos caniches y chiguaguas lo harán mañana. Y otra vez se pintan miles de rostros, las cabezas visten sombreros de espuma plast, decenas de uñas se esmaltan de blanco, amarillo y celeste, las bufandas abrigan los cuellos de Uruguay, en los locales se inflan nuevos globos, las oficinas cierran sus puertas o cambian de horario, la explanada de la intendencia se llena de charrúas que gritan hasta quedar sin voz, los boliches y las mozas no dan abasto, el pabellón viste las espaladas de miles, y balcones y vidrieras, en los parlantes suenan Jaime Roos y el Canario con “Uruguayos campeones de América y del mundo” o No te va a gustar con “Cielo de un solo color cielo que me sigue enamorando…”. Entonces miles de pieles se ponen de gallina, los corazones laten fuerte, los nervios revuelven estómagos y la impotencia y el temor nacen en algunos que opinan que la cosa sin el Eddi no es lo mismo. Pero la locura es bien celeste y “se renueva la ilusión”. La calle, los comercios, la gente, la ciudad, todo, se paraliza para ser más oriental que nunca. Y es que “hay algo que sigue vivo”, aunque Francia esté salado. Algo sigue vivo.



Montevideo. Junio, 2018. 



domingo, 1 de julio de 2018

El grito, los goles, la emoción y la ilusión


Así se vivió el partido por octavos de final del Mundial Rusia 2018, en el que Uruguay le ganó a Portugal 2 a 1, en un boliche del centro de Montevideo. 
Y “hay algo que sigue vivo” y “se renueva la ilusión”. 


Primer gol de Uruguay a los seis minutos y medio del primer tiempo con cabezazo de Edison Cavani. 


Tiro libre que ejecuta Luis Suárez a los veinte minutos del primer tiempo y el arquero de Portugal ataja .


Gol de Pepe, de Portugal, a los diez minutos del segundo tiempo. 


Segundo gol de Uruguay, en el segundo tiempo, otra vez, Edison Cavani. 


El juez por fin pita y el partido se termina. 


El juez por fin pita y el partido se termina. Uruguay le gana a Portugal 2 a 1. 


sábado, 30 de junio de 2018

Se renueva la ilusión



Partido por octavos de final en el Mundial de Rusia.
Uruguay 2 - Portugal 1. Boliche céntrico, Montevideo. Junio, 2018.

sábado, 23 de junio de 2018

La fiebre celeste

Local comercial en la calle San José, el viernes, una hora antes del partido de
 Uruguay & Arabia Saudita. Montevideo. Junio, 2018. 

jueves, 21 de junio de 2018

Otra vez David


Explanada de la Intendencia, ayer, durante el partido de Uruguay y Arabia Saudita, que se vio en la pantalla de IMPO. 2018.




Entrada relacionada:
http://virginiatestigo.blogspot.com/2018/06/la-fiebre-celeste_14.html

viernes, 23 de marzo de 2018

Pica

Plaza Independencia, Montevideo. Enero, 2018. 

Uno de esos días en que varias vallas cortan la avenida principal a ambos lados, y todo va tomando un color distinto desde temprano en la tarde, antes que el sol se esconda detrás de los edificios. La alegría va por cuadra, decenas de personas aprovechan a ofrecer a precios razonables (o no tanto, depende el bolsillo) panchos y pororó y refrescos y tortas fritas –aunque la sensación térmica supere los treinta–, y otras tantas las caretas, los macacos y peluches que entretienen a los pequeños que se inquietan con un cartel o las burbujas que se hacen con agua y jabón y forman globos que desaparecen en el aire, y la espuma blanca que sale del frasco apretando solo de una vez y se acaba con los primeros murguistas que desfilan por la calle cuando el pavimento ya está minado de papelitos sueltos, los tambores retumban y cientos de cuerpos se mueven al ritmo del borocotó, borocotó, borocotó, chas, chas. Y todo es una fiesta.

martes, 20 de marzo de 2018

lunes, 12 de marzo de 2018

El pueblo y su fiesta


Santiago Vázquez revivió.  
Desde el viernes 9 al domingo 11, 
se celebró la 28° edición de la Fiesta del Río y la Convivencia, 
en la rambla del río Santa Lucía. 


Santiago Vázquez, Montevideo. Marzo, 2018.