sábado, 18 de agosto de 2018

De lo público a lo privado

Alguien chifló fuerte, y muchos aplaudieron como se aplaude cuando una niña se pierde (en la playa, en el parque). El aplauso, esta vez, exigió por ese espacio donde el dique Mauá reposa y en la Plaza República Argentina. Ese que los vecinos (y los que no viven en el barrio también) disfrutan porque hay sol, por el calor, por las hamacas, por los aparatos de gimnasia (instalados hace tiempo), por el pastito, porque se presta, por la rambla. Es que la rambla es el tema. La de Sur. “La Rambla no se vende”, decía la invitación por las redes sociales que realizó un grupo de personas para juntar firmas y evitar que ese tramo se privatice con el proyecto de Buquebus. Entonces fueron decenas los que hicieron una cadena prendidos de la mano, aplaudieron e hicieron una ola con los brazos, entre otras decenas de niños que jugaban a la pelota, se hamacaban y jóvenes que tomaban mate y danzaban sobre una tela, otros que hacían malabares con bolos y pelotas, y más, allá, otros pescaban y otros disfrutaban del mar y la rambla en este sábado en el que la primavera se adelantó. En una pancarta larga y grande, de un rojo vivo, se leía “No a la terminal”. Y varias voces gritaron: ¡La rambla no se vende!, ¡La rambla no se vende!. 




jueves, 9 de agosto de 2018

sábado, 4 de agosto de 2018

Conectar con el alma

Hace catorce años que María Noel sabe de yoga. Esa disciplina que hace a unos cerrar los ojos, concentrarse y conectarse con el alma, con el espíritu. Ese estado en el que uno simplemente está. Y todo queda en calma. Entonces la tierra se siente más y el amor fluye. Todo fluye. 

Espacio Udumbara. Parque Batlle, Montevideo. 2018.

jueves, 2 de agosto de 2018

Urbanas

Uno va caminado por la calle, concentrado, pensando en el día, en lo que hay que hacer, programando el mañana –aunque lo mejor es vivir el aquí y el ahora o sencillamente con la mente en la nada, disfrutando el tímido sol que pega a veces, cuando el invierno se siente, y de pronto algo (y/o), alguien, lo intercepta, lo cuestiona, lo sorprende, y se da cuenta que la ciudad toma otras formas, otros colores, otras miradas. Las de esas manos que no se ven y que pintaron muros y la de esos ojos que observan fijamente preguntando o diciendo quién sabe qué. 

Calle Gaboto, centro. Montevideo. 2017.